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Escrito por Dr. Jack Cottrell. Traducido por Arely Fuentes. Notas agregadas por el traductor han sido marcadas con (*)
PREGUNTA: ¿Acaso vio Moisés realmente a Dios, como Éxodo 33:18 – 34:8 parece sugerir? ¿Cómo es esto consistente con Juan 1:18, que dice: “Nadie ha visto jamás a Dios”?

RESPUESTA: Uno de los atributos de Dios es que es invisible. Una manera de entender esto es el hecho de que “Dios es espíritu ” (Juan 4:24), y la esencia espiritual de todo tipo (humana, angelical, divina) son naturalmente invisibles para los mortales y los ojos materiales. No podemos ver nuestros propios espíritus, mucho menos la esencia divina de Dios.

Es cierto, sin embargo, que a veces Dios se propuso dar a conocer su presencia entre los hombres al habitar una entidad material especialmente preparada para que el ojo humano lo pueda ver. Este fenómeno se conoce como una teofanía, una palabra del Griego que significa “una aparición de Dios.” A veces esta teofanía era en forma humana (por ejemplo, Génesis 3:8; 18:1), Y en otras ocasiones no era así (Éxodo 13:21 -22, Lucas 3:22). Mucha gente vio estas formas visibles, pero estas formas no deben ser identificadas o comparadas* con la esencia pura de Dios.

Sin embargo, Dios es invisible no sólo en el hecho de que es espíritu. Este atributo de su naturaleza divina es también el resultado del hecho de que la esencia de Dios es no creada y trascendente. Es decir, como ser no creado/increado* Dios es radicalmente diferente de todas las cosas creadas, incluso de la sustancia creada de la que están hechos los cuerpos angelicales, y de la que están hechos nuestros propios espíritus. La esencia de Dios es por lo tanto invisible a todos los seres creados, como los ángeles y esto nos incluye a nosotros mismos cuando estemos* en la presencia de Dios en su gloria celestial.

Pero que no los ángeles existen en la presencia de Dios ahora y ¿no lo ven? ¿Lo veremos o no algún día (Mateo 5:8; Apocalipsis 21:3)? Mi respuesta es no, somos seres creados (ángeles y humanos) nunca hemos* visto y nunca veremos la pura esencia no creada de Dios. Lo que los ángeles ven es una teofanía espiritual permanente en el que Dios se hace visible a cualquier persona en el mundo angelical. Dios ha reclamado una parte del universo angelical como su trono visible, donde los ángeles constantemente lo pueden ver (en su forma de teofanía), sentado en el trono en gloria majestuosa.

En raras ocasiones, algunos seres humanos se les ha permitido el privilegio de ver al mundo de los ángeles y en la sala del trono de Dios, por lo que han visto brevemente esta teofanía espiritual permanente, constante, que los ángeles ven todo el tiempo. Ver Éxodo 24:9-11, Isaías 5:1-5, Apocalipsis 4:2-3.

Una de las mayores bendiciones de nuestra casa celestial – la nueva tierra – es el hecho de que Dios habite entre nosotros en una teofanía gloriosa similar a aquella con la que se bendice el mundo espiritual* de los ángeles, incluso ahora. Ver Apocalipsis 21 y 22. Pero será sin duda una teofanía, no la esencia pura de Dios. ¿Por qué? Porque Dios es invisible por naturaleza a los seres creados.

Ahora voy a resumir la enseñanza bíblica acerca de esta invisibilidad inherente de Dios (algo que es parte de su naturaleza y no se puede separar).* El pasaje más importante es 1 Timoteo 6:16 que dice, “el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible y a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver.”Este último punto es crucial: Ningún hombre PUEDE ver a Dios. Esto no es sólo porque Dios NO NOS deja verlo, es porque es esencialmente imposible. Pablo también describe a Dios como el “Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios” (1 Tim 1:17), y en Colosenses como “el Dios invisible” (Col. 1:15). Romanos 1:20 habla de “sus tributos invisibles”, de que* ningún hombre ha visto a Dios (Juan 1:18 , 5:37 , 1 Juan 4:12). Por lo tanto,* todos los eventos que sugieren lo contrario deben considerarse como teofanías.

Entonces, ¿dónde nos deja esto con Moisés, y el relato de Éxodo 33:18 – 34:8? Este episodio comenzó cuando Moisés hablo una oración audaz hacia Dios: “Te ruego que me muestres tu gloria ” (33:18). Ahora, Moisés ya había visto teofanías de Dios (Números 12:8), incluso en la forma de la presencia divina (Éxodo 24:1-11). Entonces, ¿cuál podría ser el punto de la oración de Moisés en esta ocasión? Es razonable asumir que Moisés* está pidiendo algo más, es decir, que pide ver a Dios no sólo en una teofanía, ni siquiera su* gloriosa teofanía espiritual del cielo mismo. Él está pidiendo ver la misma esencia divina de Dios en su gloria pura.

Es por eso que Dios dice que es imposible: “Pero no podrás ver mi rostro…porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo.” (33:20). En este caso “rostro” significa “presencia”, es decir, no se puede ver la misma presencia divina. Pero a pesar de que la oración de Moisés no puede ser respondida de la manera que el deseaba,* Dios le conceda lo que aparentemente es una experiencia única en su tipo. Dios le responde a Moisés: “Tú estarás sobre la peña, y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro” (33:21-23). En general se acepta que “Mi espalda” no se refiere a una parte del cuerpo de Dios (ya que no tiene un cuerpo literal), pero a los efectos secundarios o los residuos o la estela dejada por el paso por la gloria inaccesible de Dios. Esto no es lo mismo que ver directamente la esencia de Dios en sí mismo (lo cual es imposible de todos modos), pero es sin duda lo más cerca que ninguna criatura ha llegado a ver a* Dios.

Lo notable de todo este episodio es que Dios escogería responder a una oración tan presuntuosa en lo absoluto! Es en este contexto que Dios hizo esta declaración teológica: “Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y pronunciaré el nombre de Jehová delante de ti, pues tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente con quien quiero ser clement.” (33:19). Calvinistas tratan de interpretar la última parte de esta declaración como un texto de prueba para la elección incondicional, es decir, que Dios selecciona a quien Él salvará y a quien va a rechazar. El contexto muestra, sin embargo, que la misericordia y compasión de Dios en este texto no se trata de la salvación, pero sobre la prerrogativa soberana de Dios en respuesta a las oraciones.

En otras palabras, las referencia de la gracia y la compasión Dios aquí no son acerca de lo soteriológico (salvación), pero sobre su soberanía para decidir a quien bendecirá y al que no bendecirá, o qué oraciones se responderá y qué oraciones no responderá. Como hemos visto, Moisés ha puesto un poco de presión fuerte en Dios para cumplir con la petición presuntuosa. Así que Dios está respondiendo, en efecto, “Está bien, voy a hacer lo que me pides, aunque es muy poco habitual. Y quiero que sepas que no estoy haciendo esto sólo porque has ganado una discusión o me has acorralado en una esquina. Te concedo tu petición* porque quiero. Todavía decido qué oraciones responderé, y a quien bendeciré”.

Para mas información vea la discusión y análisis del Dr. Cottrell sobre la invisibilidad de Dios en el libro, “What the Bible Says About God the Creator“ (Lo que la Biblia dice acerca de Dios el Creador. College Press 1983. 222-233), y sobre la conversación entre Dios y Moisés en “What the Bible Says About God the Redeemer”(Lo que la Biblia dice acerca de Dios Redentor. College Press 1986, 362-365).

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